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3.03.2019

EL DISTINTO CARNAVAL DE 1893



En este año el carnaval gijonés presentó novedades y modificaciones interesantes en su desarrollo.



En el Carnaval del año 1893, celebrado en Gijón, los comentaristas de entonces consideraban las fiestas aplicando los tópicos de todos los años al decir:
"Si comparamos lo que fue en tiempo no lejano, tendremos que confesar, por lo que a nuestra villa se refiera, que el Carnaval está en completa decadencia".

Con estas o parecidas palabras los cronistas, año tras año, se lamentaban de lo decadente del Carnaval, tanto los de Gijón, Oviedo, Avilés, Sama y otras poblaciones asturianas y fuera de la región.
Y, todo ello, toda esa decadencia, era simplemente una ilusión. Era decir con otras palabras, aplicadas al Carnaval, aquello de que : Cualquier tiempo pasado fue mejor.

La razón de todo esto se encuentra en los gustos cambiantes de los carnavaleros, cada vez más jóvenes y los comentaristas, los mismos de siempre, más viejos. Y ya se sabe que sentir testarudamente admiración por los tiempos pasados es achaque frecuente en los viejos.



LO QUE HUBO Y LA AÑORANZA

Lo que añoraba el comentarista, aunque no lo manifieste, era las rondallas con buenas voces y afinados instrumentos que marchaban por las calles. Rondallas compuestas por jóvenes de distinguidas familias.
Y es que en los últimos cincuenta años se habían polarizado, quizá demasiado, las rondallas y grupos musicales, y aquella calidad exquisita más propia de salón que de calle se había esfumado.
No obstante, y a pesar de cuanto se decía, se registraron comparsas vestidas de caprichosos trajes; máscaras en carruajes y alguna de estas con una misión comercial, pues iban anunciando carreteras del Sol, es decir, una marca de hilos de coser, enrollados en carretes cuya marca registrada era El Sol.
Es muy posible que sea ésta, en 1893, la primera vez que en el Carnaval gijonés aparezcan patrocinadores comerciales. También hubo el tradicional Al higuí, tan extendido por toda España.
No faltaron los mascarones populares que ofrecían lo verdaderamente popular y que tenían mala fama por ser algunos de ellos procaces, por lo que a los de la buena sociedad irritaban, al menos en apariencia, pues iban a verlos para después criticarlos.

Claro está que algunos de estos mascarones tenían la fea costumbre de abrazar a las jóvenes y no tan jóvenes, acompañado el gesto de tocamientos deshonestos. Lo que es comprensible que esta conducta fuera reprobada.
No faltaron los bailes en las distintas sociedades culturales y recreativas, así como los famosos y populares bailes en Los Campos Elíseos.

Lo cierto es que no era para lamentarse y decir, así como así, que el Carnaval estaba en decadencia.






EL NUEVO ENTRETENIMIENTO DE MODA

Al mismo tiempo que el Carnaval se desarrollaba, aparecía un nuevo entretenimiento. Lo de nuevo es un decir. Es cierto que se puso de moda para gente bien, aunque antes existiera para la gente vulgar.

Es sabido que durante el Carnaval uno de los juegos a los que se dedicaban tanto la gente menuda como la grande era, o bien la decapitación, en sus distintas formas, de gallos, o bien el rito de fuego al gallo sujeto a una percha.

Pues bien, en el año de 1893, a este deporte tomaron tanto gusto los gijoneses que la poco conocida Sociedad de tiro de pichón y de conejo tomó para sí el cargo de organizar este festejo sangriento.

Hasta entonces las decapitaciones y tiros se instalaban por doquier en las arenas y dunas del principio de la calle de Ezcurdia, sin orden ni concierto, por hombres que con este juego deseaban ganar unos cuartos.
El cronista de entonces lo comunicaba así:
"Donde acudió bastante número de gente fue al ejercicio de tiro de gallo en la playa de San Lorenzo y a la antigua calle de la Muralla…, El tiro de pichón y de conejo, que fue este año uno de los principales entretenimientos, llevó a la calle Ezcurdia, donde se hallaba instalado, numerosos aficionados.

Y tal éxito tuvo este entretenimiento que el Domingo de Piñata hubieron de repetirlo, pues, como dijo el periodista que redactó la crónica del día:
"Parece que este juego está de moda, pues los empresarios han adquirido una pradería para establecer definitivamente el legítimo tiro de pichón".
Obsérvese la propiedad de la frase legítimo tiro de pichón referido al organizado y no al populachero y vulgar. El desprecio por las manifestaciones populares son claras.
Y concreta aún más al decir, el mismo reportero al día siguiente:
" La Sociedad de tiro de pichón y de conejo ha dispuesto para hoy (Domingo de Piñata) a las diez de la mañana, y en el sitio de costumbre, playa de San Lorenzo, en la calle de Ezcurdia, una sesión de tan entretenido ejercicio….

CONCLUSIONES

Yo no me atrevería a decir hoy si el Carnaval de entonces era más entretenido o no. Pero si puede asegurarse que muchos de los entretenidos juegos y deportes no se tolerarían hoy y , es más, se produciría una protesta pública a favor de los animales muertos a tiros.
Por último deberá recordar que tal novedad organizada fue ciertamente un éxito entonces y que en 1893 se introduce en la buena sociedad lo que antes era popular y vulgar.
Lo demuestra las cuestiones suscitadas debido a que los dueños de las huertas inmediatas en las que caían palomas muertas o se refugiaban conejos no permitían entrar en ellas a recogerlas.
Y es también en el Carnaval de 1893, cuando aparecen las primeras noticias de que algunas comparsas patrocinadas por casas comerciales anunciaban sus productos.

Luis Argüelles

Publicado en El Comercio
1 de febrero de 1993





9.03.2018

LA DIFUSIÓN DE LA GAITA EN ASTURIAS



Con frecuencia se oyó y se escucha que la gaita en Asturias, la de odre, se entiende, se halló y se encuentra extendida por toda la circunscripción administrativa o bien regional. Con ello quisieron decir, y aún dicen, que todos sus pueblos la tenían por propio instrumento tradicional desde tiempo inmemorial. Frase esta de "tiempo inmemorial" que enmascara, en ciertos casos, una realidad no averiguada, velando, con aquella expresión vulgar disimuladora, el poco esfuerzo que impidió buscar mejor los hechos.
Y no sólo es lícito, sino también honesto y aún obligatorio en estos menesteres, el disponer de un escepticismo inicial para no caer en la trampa de tomar por verídico lo que se oyó, comentó, rumoreó sin más pesquisa, y también lo que se escribió con acarreo de noticias, sin más, con pretexto de resumir un tema.


LA DIFUSIÓN DE LA GAITA EN ASTURIAS
por Luis Argüelles
artículo publicado en la prensa en octubre de 1981


Hallamos textos con generalizaciones que el lector advertido ha de tener en cuenta. Cuanto más si por fuentes se toman expresiones poéticas cuya exaltación, tal vez bellísima o feliz, se aparta enardecidamente de la verdad. Lo mismo podría decirse de cantares en cuyas copias obliga la rima y no la verdad, como puede colegirse de sus variantes, sin perjuicio de atisbar las ya de origen popular o ya culto, lo que es verdaderamente importante.
De igual manera, las manifestaciones plásticas no deben ser admitidas sonantes un examen previo y han de mostrar que son reflejo del uso en la región y no de ornato como obra de escuela o taller del artista de turno.

EL MITO DE LA ARCADIA FELIZ

El prejuicio del mito de "la edad de oro" como también el de una "Arcadia feliz" tan íntimamente unidos y de tan vieja tradición, pueden dar lugar a una visión equívoca de la realidad en la difusión de instrumentos músicos populares y atribuirlos precipitadamente a uso pastoril exclusivo desde un principio, cuando tal vez pueda haber otras interpretaciones menos literarias y poéticas.
Atribuir exclusivo origen pastoril a la gaita utrícular porque los pastores disponían de pellejas con mayor facilidad es un hallazgo aparentemente feliz. Pero la realidad es que también usaron del odre para viento los herreros; se utilizaron como flotadores individuales o en almadías; como recipientes de líquidos; también para la leche y obtención de manteca por pastores o agricultores poseedores de algún ganado; igualmente, como recipientes para sólidos, para granos y harinas, cuyos odres reciben en Asturias el nombre equívoco de fuelles. No se ha pensado con detenimiento en una de las industrias de ganancias pastoriles era facilitar pellejos a grupos sociales dedicados a otros menesteres.
Una acertad acción desenmascaradota de las "arcadias tan felices" como "ficticias o pictas", entre las muchas que trae Cervantes, tan poco reconocido como crítico de las "irrealidades sociales", viene perfectamente adecuada a propósito de nuestro objeto en el "coloquio de Cirprión y Berganza", que, como se recordará, juzga la realidad y la irrealidad de la vida entre pastores y sus instrumentos musicales. Y la escena es válida para esta parcela de nuestra cultura occidental. El mismo Cervantes había puesto por boca de un loco como Don Quijote, en su aventura con los cabreros, un exaltado discurso sobre la edad dorada. Y a cuyos textos, especialmente el primero mencionados, remito al lector en gracia a la brevedad.
Así pues, al estudiar el fenómeno de los instrumentos músicos populares no debe saciarse en las fuentes como imágenes irreales, movidas las unas por patriotismo, otras por el desprecio, esto es válido no solamente para lo literario, sino también para las artes plásticas.

ESTE PROBLEMA EN ASTURIAS

En cuanto a la difusión de la gaita utricular en lo que se dice Asturias, según "fronteras legales" en la actualidad, ficción jurídica de principios del pasado siglo, nos hallamos con la discrepancia notoria de la "opinión vulgar" y la "realidad popular".
La discrepancia ya había sido denunciada por el caraviense De Llano, que tomó notas en las primeras décadas de este siglo para su obra "Del folklore Asturiano". Pero tal parece que, a este respecto, nadie lo leyó con el debido detenimiento. El texto merece transcribirlo por entero. Dice así:

"El baile de gaita llamado fandango se usa mucho en los pueblos bajos, a lo largo de la costa… En los pueblos de las montañas no hay gaitas. En Ponga, a este instrumento lo llaman "gaita de ribera" y sube allá alguna vez un gaitero cuando lo contratan para tocar en las fiestas del pueblo".

Y De Llano tenía razón. Pocos le hicieron caso o maliciosamente lo ignoraron. Efectivamente, no hace tanto tiempo para que pueda hallarse testimonio de lo afirmado por don Aurelio.
El famoso gaitero José Remis Ovalle, natural del Tornín, en Cangas de Onís, me informó que recordaba cuando, siendo niño como de diez años, hacia 1920, lo de "gaita de ribera" que se decía para diferenciarla de la "gaita de rabil" y también para diferenciarla de "otras gaitas" que no tenían fuelles.
Ya nos vamos acercando a la verdad. Porque lo de "ribera" se entiende por los doblamientos no montañosos.
Aun así, debía de haber penuria de este instrumento "por la ribera" en tiempos idos, en comparación con la idea de abundancia que tenemos en la actualidad. Ejemplo del siglo XVI hay de su ausencia en Villaviciosa y otros pueblos cuando llegó el príncipe Carlos, al que en días sucesivos se festeja. El cronista del viaje, Laurent Vital, tan minucioso y amante del comadreo, no hace ni la mínima mención, cuando lo hace de otros instrumentos en su texto, y no pudiera pasársele desapercibido viniendo de tierras donde había gaita utricular.
Ya he demostrado en estas mismas páginas que en el siglo XVIII, en el mismo Gijón, pueblo de ribera, sólo había un gaitero llamado Francisco Marino, que no era pastor, sino molinero y que salía a ejercer este su oficio músico a otros concejos. Y así sucedía en muchos.

Otra anécdota curiosa, aún en 1927, padecida por Aurelio de Llano, hace notar que el gaitero que tocaba polkal u otros "bailes agarraos", en Lixou de Pesoz. No era pastor, sino el zapatero de Grandas de Salime.
Podrían buscarse más ejemplos. No parece, por otra parte, que los pastores -habrá excepciones- se entretuvieran con este instrumento.
La "Arcadia feliz" se nos desvanece como espejismo cada vez que ahondamos en el tema.
Parece, al menos como cuestión previa, que la gaita utricular no estaba tan difundida. Antes al contrario, da la impresión que más bien escaseaba. Y se verá aparte este punto.
De la misma forma podría sospecharse que la difusión generalizada y auge de este instrumento corresponde a tiempos recientes y fomentada por añadirle la consideración de símbolo para una región como "instrumento nacional asturiano", coincidiendo con danzas populares que el pueblo dejaba de bailar en las villas y dio como resultado la aparición de grupos folklóricos, o comparsas, como se decía , para mostrar ya en festivales nuestro folklore en la ciudad que hacía poco "había sido descubierto por los intelectuales" ante la sorpresa atónita de aldeanos, rurales y populares al saberse objeto de estudios folklóricos.
A todo esto podría añadirse sobre su difusión la observación de González Cobas en su "De musicología", que dice "Es lógico pensar que el origen de la gaita en Asturias sea el mismo que la gaita gallega. Es un fenómeno histórico-cultural común. Por esta misma causa apareció primero en Galicia, como puerta de estrado por el Noroeste de la Península.
Igualmente debe mencionarse la opinión de Caro Baroja en "Los pueblos del norte2, en cual afirma: "el área en que falta (el silbo) se halla ocupada por la dulzaina, que especi
almente se usa en las zonas más meridionales del territorio que nos interesa"(norte peninsular) y por la gaita, "tibia utricularis" con su pelleja, en Galicia y Asturias, hasta Gijón por lo menos".

LA DIFUSIÓN NO ES EL FOMENTO DE LA GAITA

De lo que viene a colegirse, en principio, salvo excepciones de las que se tratará, que si bien la gaita utricular se muestra escasa, se utilizaba en pueblos no montañosos y de ribera ordinariamente para fiestas, tanto religiosas como profanas, por tener el instrumento categoría para suprimir los de uso de menos calidad estimable. Por el contrario, en la montaña se utilizaba en ocasiones extraordinarias, como en contadas solemnidades religiosas y profanas, o bien en mixtos como bodas, que para ello eran llamados.
Esta diferencia de estima social en unos lugares frente a otros merece estudio aparte.
La opinión exaltada de una difusión total de la gaita es efecto de una imagen virtual, debida a cierta corruptela al usarla en casi todos los bailes en la actualidad abuso de que son responsables algunas maestros de danza que no cuidan ni reparan en añadirla, aunque falten a una popular tradición secular, a bailes en que por costumbre el pueblo no usa de ella.
Una cosa está clara: la difusión no es el fomento de tañedores de gaitas ni de bailes, ni otras muestras folklóricas.
Luis Argüelles
(director del Pueblo de Asturias)
[publicado en EL COMERCIO de Gijón el 10/10/1981

Las ilustraciones no aparecen en la publicación original.












       
                       

8.29.2018

UNOS GAITEROS GIJONESES DEL SIGLO XVIII



UNOS GAITEROS GIJONESES DEL SIGLO XVIII
Por Luís Argüelles

UN MOLINERO Y UN ENTERRADOR FORMABAN LA PAREJA

Se tiene por opinión cierta la suposición de que hace siglos abundaban aquellos que, de una manera más o menos pofesional, como músicos populares tañían gaita y tambor.
Más cuando estos rumores se quieren documentar comienzan las dificultades para poder mantenerlos como cierto. Así que pongamos un ejemplo.
Una fuente que socorre con facilidad a cuantos averiguadores hay no es otra que el tan conocido Catastro del Marqués de la Ensenada, y que en esta ocasión usaremos para la villa gijonesa. Utilizaré, para los curiosos que desean conocer más detalles en la citada fuente, dos guarismos: el primero corresponderá a la respuesta, el segundo al inciso; las demás fuetes irán indicadas abreviadamente en el texto. Escojo precisamente esto porque nos valdrá para lo dicho, y anotar una carta de Jovellanos a Ponz que nos pondrá en escena a nuestros gaiteros.




GABRIEL MENENDEZ, TAMBOR, PREGONERO Y ENTERRADOR

Gijón, como las demás poblaciones, tenía su pregonero que anunciaba al vecindario bandos, avisos oficiales y particulares, como otra información de interés para cuantos en la villa vivían
En la villa gijonesa se convocaba a redoble de tambor y no con corneto o cuerno, como en otros lugares de Asturias, que para ello pagaba el Regimiento poco más de quince reales vellón semanales a Gabriel Menéndez, que como tambor pregonero le tenía asalariado (25:22/32:129)

Como, sin duda, el salario de vocero oficial no daba para mucho y tiempo había para otros menesteres, dedicábase también al oficio de enterrador en la parroquia de San Pedro, única entonces en la villa, por cuyo trabajo escaso, que muchos vecinos no había -no más de 2.450 en todo el concejo (21:1) - tenía asignados ciento ciento cincuenta reales de vellón al año (32:120)

Más como la familia pide ingresos con qué atender mejor, aprovechaba su habilidad de tambor para asistir como profesional a las festividades y funciones, de las que , entre unas y otras, obtenía un montante de setena y dos reales de vellón anuales (32:129).

Así que Gabriel Menéndez hacía unos ingresos de novecientos cincuenta y dos reales al año, los cuales podría considerarse no menguados, si lo comparamos con los taberneros, ya que Julián González Calleja, propietario de la mejor taberna de vinos de la villa, ganaba seiscientos reales (29:1) y los expendedores de sidra quinientos (29:14 y ss.) ciertamente sustanciosos si consideramos los ingresos don Joaquín de Hurquía, único médico de la villa, que era de mil quinientos reales anuales (32:43). Puede considerarse, pues, que nuestro tambor Gabriel Menéndez era hombre pudiente y popular como pregonero, tambor, músico y enterrador.

FRANCISCO MARINO, GAITERO Y MOLINERO

El gaitero de Gijón, único que había en la villa a mediados del siglo XVIII, y es posible que el primero de nombre conocido entre los gijoneses, se llamaba Francisco Marino.
Ejercía su oficio porque sabía tañer la gaita con gusto en las festividades y con aceptación de los populares; tanto es así que era llamado a otros lugares fuera del condejo, lo cual indica que no solamente era buen profesional de la gaita, conocedor de misas y otras funciones, sino también de danzas y bailes solista y acompañante del divo de turno. Toda esta actividad artística de nuestro Francis Marino le reportaba unos ingresos de doscientos reales (32:127).

Pero nuestro gaitero popular ejercía también una industria saneada, famosa por sospechosos ingresos, según rumorea el pueblo, porque los molineros jamás apearon la matraca de la sonsaca y la sisa declamada por convecinos
Digo esto porque nuestro gaitero tuvo molino de dos molares arrendado en la parroquia de San Pedro del Fresno, en el concejo gijonés, a su propietario don Juan Francisco de las Sala, vecino de Gijón.
Los beneficios de esta industria harinera le representaban al año, maquila a maquila -según propia declaración de utilidades-, 38 fanegas, de las que 19 entregaban al “amu”, es decir, que lo partían por igual (17:13). La especie convenida era el maíz.

Naturalmente, se guardó muy bien de poner de manifiesto lo que le quedaba por “barreduras” para la casa..
Estas 19 fanegas representaban 244 reales de vellón, según estimación hecha en 1752.
Por tanto, tenía unos ingresos anuales por linero y gaitero, oficialmente, de 444 reales de vellón; es decir, 508 r.v. menos que su compañero con quien formaba pareja en las solemnidades y regocijos.
Lo que confirma, una vez más, que por maquila no se pasaba el “raseru” igualmente para pagar que para cobrar. Estos tan pícaros como útiles molineros tenían costumbre de “limpiar les mueles dacuando”; piedras y caja, como además con “les barredures del baranzal” con qué engordar al “gochu”.

NOTA A LA CARTA VIII DE JOVELLANOS A PONZ

Considerando la fecha y noticias contenidas en el Catastro del Marqués de la Ensenada (Archivo del Ayuntamiento de Gijón), extendido entre 1752 y 1754, y considerando lo anotado por Jovellanos en su carta VIII a Ponz, sabiendo que éste abandonó su villa natal a los trece años, debemos sospechar que la pareja formada por Francisco Marino, gaitero, y Gabriel Menéndez, tambor, estaban el día de San Miguel de Contrueces en donde se describen los hechos.
Es interesante todo ello por cuanto complementa con pintura feliz el ambiente folklórico en que se desenvolvía nuestra pareja de músicos.

LA ROMERÍA DE SAN MIGUEL DE CONTRUECES

En los días de San Fernando y San Miguel se celebraba feria de ganados en el termino de Contrueces, de la parroquia de “Ciares” (Catast. 29:64).
En la inmediaciones de la ermita de Nuestra Señora de Contrueces, patrona de Gijón ( que no la de Begoña, como quieren aparentar), se celebraba la romería (Jovellanos a Ponz VIII; Diarios 2.jn.1973), donde se colocaban a la redonda tiendas, toneles de sidra y vino desde la tarde anterior y romeros que asisten a vísperas forman pabellones para pasar la noche “que se pasa toda en bailes y gresca a orilla de una gran lumbrada que hace encender el mayordomo de la fiesta, resonando por todas partes el tambor, la gaita, los cánticos y gritos de algaraza y bullicio” Al alba llegan nuevos romeros atraídos por la devoción, la curiosidad o el deseo de divertirse. Después de rendido el culto todo el mundo se da a la negociación y al tráfico, que llena el espacio de la mañana hasta la hora de la comida, que se hace a la sombra de los árboles. Después de haber sesteado se disponen las danzas, que sirven de ocupación al resto de la tarde. Sigue diciendo Jovellanos: “Era yo bien niño cuando el ilustrísimo señor don Julio Manrique de Lara, obispo entonces de Oviedo, se hallaba en su deliciosa quinta de Contrueces inmediata a Gijón, el día de San Miguel. Celebrábase allí aquel día una famosa romería y las mozas, como para festejar a su ilustrísima, formaron su danza debajo de los mismos balcones de palacio. El buen prelado, que estaba en conversación con sus amigos, cansado de guirigay y de la bulla de las cantiñas, dio orden para que hicieran retirar de allí las danzas. Sus capellanes fueron ejecutores del decreto, que se obedeció al punto, pero las mozas, mudando de sitio, bien no tanto que no puediesen oírlas, armaron de nuevo su danza, cantando y recantando esta nueva letra que su ilustrísima celebró y oyó con gusto desde su balcón gran parte de la tarde:

“El señor obispo manda / que s´acaben los cantares; / primero s´an d´acabar / obispos y capellanes.”

Allí, sin duda alguna, estaban Francisco Marino y Gabriel Menéndez tañendo gaita y tambor, y testigos, igualmente de la anécdota que recordaba Jovellanos siendo niño.

Con todo ello hemos dado noticia de una pareja de gaiteros de mediados del siglo XVIII gijonés, y anotación a la VIII carta de Jovellanos a Ponz. Y al mismo tiempo cumplir con lo prometido de historiar gaitas y gaiteros en la Península Ibérica, como vengo haciendo.
Luís Argüelles
El Comercio 12/04/1981

Las ilustraciones no forman parte de la publicaión original.






   
                       

8.25.2018

EL VIOLÍN DE MAÍZ

Siempre resulta emotivo, aún para el frio investigador, encontrarse con algún especímen que , como "eslabón" se creería extinguido, puede ofrecer una posibilidad de explicarse, al menos de momento, algún fenómeno del ingenio humano. Cuanto más si se halla al "ingenioso" que , como en este caso concreto, nos ofrece un "violín de maíz".

EL "VIOLÍN DE MAÍZ"
Luis Argüelles                                


. Un verdadero rabel de vida corta, construído en Blimea.

. Tan solo a partir de 1605 pudieron realizarse, con la introducción del cultivo del maíz en Asturias.


El EJEMPLAR ESTUDIADO

En mis pesquisas sobre instrumento músicos populares en el lugar de Blimea, del concejo de San Martín del REy Aurelio, hube de hallarme con Alejandro García González, hombre provecto, natural de la dicha villa, el cual me informó de la existencia sorprendente de "violines de maíz" y que , adecuadamente preguntado, respondió con toda clase de noticias sobre el supuesto instrumento. Es más, me facilitó la posibilidad de dar noticia cabal del ejemplar que hoy pongo a la consideración pública y del que , una vez construido, pudo tomarse un dibujo detallado de él.

SU MUSICALIDAD

El timbre recuerda sorprendentemente al de un violín disonante de baja calidad o de "rabel" poco acordado. No tiene otra posibilidad que la de obtener dos sonidos, uno de registro más bajo que otro, y ambos de poco volumen al no disponer de caja de resonancia. Se entiende: e construido con entrenudo de maiz, no de caña hueca.

MODO DE TAÑERLO

El "violín de maíz" se tañe tomándolo por el mango, porción de entrenudo seccionado a unos diez centímetros del nudo, y el otro extremo se apoya en el hombro. El "arco" se toma en la mano derecha, por su mango, y se hace frotar su "cuerda" sobre las del instrumento.
La posición, pues, recuerda la manera de tañer los instrumentos de la familia del violín; esto es, no a la morisca.





NUESTRO GRABADO

De los instrumentos rústicos o primitivos, aunque en ocasiones muy simples las descripciones y su construcción resultan siempre insuficientes para ilustrar adecuadamente al estudioso. Por esta causa, Aguinaga ha dibujado fielmente del natural el ejemplar estudiado y muestra en todos sus detalles este rabel o "violín de maíz" que podrá servir para los curiosos de norma para su construcción.


SU DESCRIPCIÓN

Es un instrumento músico de cueras frotadas, construido con el entrenudo de una caña de maiz y al que se le provee de dos "cuerdas" extraidas del mismo entrenudo, sin que estén separadas por corte alguno en sus extremos, logrando su tensión por medio de dos puentes movibles de palo.
El arco, con una o dos cuerdas, es similar al instrumento sonoro.

COMENTARIO FINAL

El instrumento "violín de maíz", asi llamado vulgarmente, no es más que un rabel singular. Debe advertirse que su construcción con maíz no puede ser anterior a 1605, año en que se cosechó or vez primera el maíz en Asturias, cuyas semillas trajo desde America el almirante asturiano don Gonzalo Menéndez Cancio.
El anterior instrumento reseñado debe de ser imitación de los construidos con caña hueca anteriores, siendo con maíz ejemplar esporádico.
Los construidos con caña hueca son los tradicionales, aunque raros y de escaso uso, frente a los preferidos, construidos con madera de mayor aceptación por su mejor bondad.
Sobre los rabeles de caña, a cuyo son también se bailaba, trataré en otra ocasión extensamente. Pero el de maíz, por su peregrina singularidad, ha merecido atención aparte.
s muy importante hacer notar el equívoco en los vocablos "violín" y "rabel", cuya afibología llevaría a errores notorios.



LUIS ARGÜELLES
(Publicado en el diario EL COMERCIO, 06/12/1981)
reproducido con licencia del autor.

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IDÓFONOS Revista del Gabinete de Estudios Etnográficos. Las entradas de este Blog provienen de una antigua página publicada en internet a...